Que piden los hombres a las prostitutas sindicato de prostitutas

Tuvo temor por su hijo, pero él tiene herramientas sólidas para defenderse. El les contestó tranquilo: Si, es verdad, es una puta, pero no es una cualquiera, es la secretaria general de todas las putas del país. Georgina cree que el trabajo sexual no es explotación, porque le permitió enmanciparse. Todas sufrimos el estigma, la violencia, la falta de derechos laborales", asegura.

Nunca voy a romantizar el trabajo sexual o decir que es mejor que otro. Hubo casos en los que se detuvo por facilitación de la prostitución a una remisera que lleva y trae a las chicas, o al dueño de un hotel que alquila habitaciones. La forma en que se aplica la Ley de Trata hace que no podamos trabajar. No hay ley que soporte las reglas que por ahora yo misma defino y a la autoridad no le cabe en la cabeza que la criminal no soy yo.

A varias las han llevado a la UPJ. Les dan bolillo, les quitan los papeles. Mi trabajo es eso: La que habla es Laura Alarcón, trabajadora sexual y activista. Su proyecto busca proteger a personas en situación de prostitución, reducir los actos de violencia contra las personas que la ejercen. La propuesta cayó mal entre trabajadoras sexuales organizadas, activistas y académicos que la rechazan por ir en contravía de los logros sociales y jurídicos que han permitido avanzar en la reglamentación del trabajo sexual en Colombia.

Cuatro sentencias de la Corte Constitucional han resultado claves en ese camino. En el , ese tribunal estableció, a través de la Sentencia T del , que los trabajadores sexuales tienen los mismos derechos de las personas que cumplen cualquier otra labor. En ese sentido, reconoció el trabajo sexual como un oficio digno y, en consecuencia, le concedió la protección legal y constitucional que hasta entonces el ordenamiento jurídico no le había proporcionado.

Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta". Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución.

Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución. Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas.

En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan. Si se cumpliera con el derecho a una vivienda, a la salud o a un trabajo, no habría prostitución.

Si una mujer tuviera esos derechos, no sería puta. Las agencias internacionales como el Banco Mundial que insisten en calificar a las putas como trabajadoras sexuales. En la prostitución se dan todos los síntomas del campo de concentración: Si los varones dejaran de ir de putas, esto se acabaría.

A los ojos de los medios y de la opinión publica, la demanda de legalización del oficio surge de las principales afectadas. Una trabajadora sexual responde a todo tipo de preguntas sobre su ocupación. Autor Miguel Sola Contacta al autor. Hasta ocultaba la plata que ganaba, pero explica: Compartir en Facebook Compartir en Twitter. En el registro practicado en la capital de España, los agentes se incautaron de diversa documentación incriminatoriavarios teléfonos móviles y 5.

A varias las han llevado a la UPJ. Les dan bolillo, les quitan los papeles. Mi trabajo es eso: La que habla es Laura Alarcón, trabajadora sexual y activista. Su proyecto busca proteger a personas en situación de prostitución, reducir los actos de violencia contra las personas que la ejercen.

La propuesta cayó mal entre trabajadoras sexuales organizadas, activistas y académicos que la rechazan por ir en contravía de los logros sociales y jurídicos que han permitido avanzar en la reglamentación del trabajo sexual en Colombia. Cuatro sentencias de la Corte Constitucional han resultado claves en ese camino. En el , ese tribunal estableció, a través de la Sentencia T del , que los trabajadores sexuales tienen los mismos derechos de las personas que cumplen cualquier otra labor.

En ese sentido, reconoció el trabajo sexual como un oficio digno y, en consecuencia, le concedió la protección legal y constitucional que hasta entonces el ordenamiento jurídico no le había proporcionado.

Estas sentencias posicionaron en la jurisprudencia colombiana la postura laboralista del trabajo sexual. Todas sufrimos el estigma, la violencia, la falta de derechos laborales", asegura. Nunca voy a romantizar el trabajo sexual o decir que es mejor que otro. Hubo casos en los que se detuvo por facilitación de la prostitución a una remisera que lleva y trae a las chicas, o al dueño de un hotel que alquila habitaciones.

La forma en que se aplica la Ley de Trata hace que no podamos trabajar. Se cuida al cliente, y se pone el foco infeccioso en nuestros cuerpos. Es una política que discutimos. Queremos que nos dejen decidir cómo y dónde ejercer. Porque si somos ilegales, clandestinas, ahí es donde pueden someternos y explotarnos. Y me di cuenta de que yo no vendía nada, porque nada era mío. Aun después de muerta te siguen explotando. Lo primero que hace es romper tu identidad y convertirte en un objeto de uso y abuso.

Empezando por tu cuerpo. Un cuerpo es un todo, pero sin embargo una puta sólo tiene boca, vagina y ano. Una puta no tiene clientes, porque no es un banco ni una tienda. Los que van de putas son "prostituidores". Nuestros maridos, nuestros hermanos, nuestros jueces, nuestros políticos, nuestros sacerdotes… Todo tipo de hombres. Cuando eres puta, tu cuerpo no te pertenece, ni siquiera después de muerta".

Sí, tengo un hijo de 21 años que nació años después de que dejara la prostitución. Cuando era puta lo que tuve fue cinco abortos. Pero trabajo para que esa rabia sea combustible para seguir peleando y pensando en la sociedad. Esa rabia hace que yo no sea una mujer conformista. Y por eso lucho con todas mis fuerzas contra esa violencia que es la prostitución.

Hay que educar a los niños contra la prostitución en los colegios, en primaria y en secundaria, en las universidades… Sólo así conseguiremos que los niños no se conviertan el día de mañana en prostituidores y que a las niñas no las conviertan en putas. En primer lugar nuestros gobernantes. Una puta es el resultado de las políticas de quienes nos gobiernan.

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