Prostitutas el carmen prostitución legal o ilegal

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Pero a partir de los 25 ya empieza a bajar. Como quieren puras patojitas… Entonces yo ya casi no voy. Pero por la edad ya no te dan trabajo en otro lugar. Dejé casi toda mi vida en el Trébol. Fabi se graduó de contadora a los 18 años y consiguió trabajo en un supermercado. La despidieron a los 19 años cuando quedó embarazada. Así empezó en el trabajo sexual en el Trébol. Tiene la mirada distante, apagada. Años de exposición al ambiente fuerte de la calle en el Trébol le cayeron encima. Robos y rivalidades —a veces a golpes— entre las mujeres, abusos de clientes y policías, recibir dinero para tomar o consumir drogas con los clientes, extorsiones.

No el trabajo en sí. Ya no quiere regresar. Porque pasa de todo. Incluso una vez llegaron dos niñas, de 16 o 17 años. No se quién las llegó a explotar. La coca es las que se consigue primero. A veces uno se pierde por su propia mano y sale cara la broma. Empecé para pagar mis deudas, de ropa, de renta, así. Después paré trabajando por un círculo vicioso. Ya no quiero llegar, por eso. Si no llego allí, no consumo.

Si el trabajo sexual en Guatemala fuera regularizado, Fabi podría haber contribuido durante sus 20 años de trabajo a la seguridad social para su pensión y así fundamentar su derecho a jubilarse al llegar a cierta edad. Pero no existe ninguna ley de jubilación para el comercio sexual en Guatemala.

Por el momento Fabi no sabe qué hacer, solo que ya no quisiera regresar. Sin un ahorro y sin acceso a un préstamo, sus opciones son limitadas y este mismo día regresó a la cuadra donde ofrece sus servicios. Con menos clientes cada vez Fabi tiene que bajar sus precios para poder competir. Piden rebajas o que Fabi descuente el precio del hotel. Gana unos Q por semana. A Lucía también le regatean. Ofrece sexo vaginal a mínimo Q75 si sólo se quita el pantalón. Otros Q75 si es sin la blusa también.

Por sexo oral cobra entre Q75 y Q Todos los servicios son de hasta 30 minutos. Tampoco ofrece sexo anal. Tiene un ingreso promedio de Q1, por semana. Aparte de los clientes que la buscan en su esquina donde normalmente trabaja de 10 de la mañana a 5 de la tarde, Lucía tiene unos diez clientes fijos que la llaman durante la semana.

La mayoría una vez a la semana, o cada dos semanas. Un cliente la llama hasta tres veces por semana. Todos son mayores de 30 años. Así lo prefiere Lucía porque tienden a tratarla mejor. Y su situación le permite escoger la calidad de cada cliente, y no la cantidad. Es un amor de gente. Anteayer me dio Q y no hicimos nada sexual. Me acompañó a hacer unos mandados y platicamos.

Y que ha recibido unas llamadas extrañas en su teléfono. Preguntó si yo lo estaba llamando, pero yo ni tengo su teléfono. Uno de sus clientes fijos la visita desde hace cinco años, es doctor y trabaja en otra ciudad en el IGSS.

Le paga el taxi y a veces le lleva a hacer compras en el supermercado. Fue el primer cliente con quien Lucía se involucró no solo profesionalmente, sino emocionalmente. Pero después yo dije, no me tengo que enamorar. A veces uno sí se enamora de sus clientes.

La mayoría son jóvenes. Algunas con sus hijos entre sus brazos. Solo aquí reciben después de cada cita una caja de preservativos. En otros puestos de salud les dan de 12 a Cuando hay mucho trabajo, Lucía gasta unos 50 preservativos, en comparación con solo 15 a 20 en una semana baja. Este centro ofrece prevención, asesoría y en caso de alguna infección de transmisión sexual, el tratamiento necesario gratuito; esto si no es VIH.

Me dio una enfermedad venérea, unas verruguitas, pero Dios es tan grande que me las quitó de encima. Como antes no se usaba mucho los condones. Muchos clientes piden sin preservativo. Prefiero irme sin ni un centavo porque no me quiero morir.

Y así lo aceptan. Solo que los preservativos para mujeres no los dan en la clínica, y son caros. Cuestan como Q25 a Q30 por uno en las farmacias. Eso si lo cobro extra al cliente. Pero hacerlo sin preservativo, no.

No me voy a arriesgar. Si en dado caso el cliente tuviera VIH, me va a matar. En los meses siguientes, una ola de ataques a trabajadoras sexuales le quitó la vida a por lo menos 6 mujeres alrededor del Cerrito del Carmen. Como el caso Vilma Fuentes, de 51 años, que fue asesinada el 27 de marzo en la 12 avenida y 2 calle, después de negarse a recibir un celular de dos personas en una moto.

No entran en detalles. La indiferencia institucional caracteriza al trabajo sexual, y así las mujeres, que todos vemos en las calles, quedan invisibles. La falta de un registro es un problema, explica Gabriela Tuch, defensora de la mujer de la Procuraduría de Derechos Humanos. Son muy pocos los temas que sí tienen una separación por su oficio. El caso de Joselin es un triste ejemplo de la consecuencia extrema de estos factores de riesgo.

Fabiola trabaja cerca del Trébol y a ella también le ha tocado pagar extorsión. A Lucía también en otros lugares del Centro Histórico. Cada cuadra tiene su cobrador. A veces es alguna mujer. O sea hay un hombre que manda a los patojos, y de ahí pasa otra patoja cobrando con el cuaderno. Con el nombre de cada una. Pura lista de escuela. Hoy sí, hoy no. O también si la que cobra, no pasó todo lo que pagaste. Los conceptos se entremezclan.

Redes de extorsiones que se benefician económicamente del trabajo sexual de las mujeres. Si no llegan a la cuota, las matan. La extorsión se convierte en explotación sexual indirecta.

Sin embargo, se criminaliza la remuneración de cualquier acto sexual. El objetivo es erradicar la prostitución para proteger a las mujeres de la explotación sexual y la trata. No existe evidencia ninguna que la ley este cumpliendo su objetivo.

En las entrevistas realizadas para este reportaje se repite un patrón de contacto sorprendentemente frecuente entre trabajadoras sexuales y agentes de la PNC, caracterizada por abusos de poder, corrupción y violencia. Existen casos de agentes de la PNC que extorsionen a mujeres que se dedican a la prostitución, pidiendo dinero o servicios sexuales a cambio de no arrestarlas, o en el caso de mujeres de otros países centroamericanos, deportarlas.

Se basa en un argumento moralista que no evita los abusos. Así Guatemala se convirtió en uno de solamente tres países en Latinoamérica con sindicatos del trabajo sexual reconocidos por el Ministerio de Trabajo, junto a Colombia y Nicaragua. Ayer, la organización realizó un foro socio-político sobre los avances hacía el reconocimiento del trabajo sexual en Guatemala y el establecimiento de una ley que lo regule.

Utilizar mi vagina para trabajar no significa que soy menos persona que cualquier otro trabajador. Recomiendan la despenalización de los diferentes aspectos del trabajo sexual, los que que no impliquen la coerción, la explotación o la trata. En vez de regularizar condiciones en las que se puedan poner de acuerdo el patrono con los trabajadores, se estableció reglamentos que favorecen al proxenetismo. Hay que cambiar esa ley.

Por eso es tan importante empezar con el sindicato y que la ley sea elaborada por las mismas trabajadoras sexuales. La reivindicación para las trabajadoras sexuales es positiva, asegura Gabriela Tuch, defensora de la mujer en la PDH.

Pero enfatiza que no se puede discutir el trabajo sexual sin reconocer cuales fueron las circunstancias externas o de su entorno que le han llevado a estos contextos de prostitución. Existen muchas otras actividades económicas de las cuales se puede sospechar que personas que las ejercen vienen de contextos de vulnerabilidad que hayan limitado sus opciones. Pero no se discute si estas actividades deberían o no ser reconocidos como trabajo en base al contexto de los que las ejercen.

Lo que se discute son las condiciones de trabajo. Contratos, salarios dignos, horario, impactos de salud, etcétera. Esta pregunta filosófica, como lo categoriza el abogado Julio Prado, es el punto donde los grupos feministas se dividen sobre si estar a favor y en contra del trabajo sexual. Unas se oponen a la comercialización del cuerpo femenino y interpretan el comercio sexual como una imposición del patriarcado. Argumentan que reconocer el trabajo sexual es permitir violencia contra las mujeres.

Por otro lado, otras feministas argumentan que prohibir que las mujeres puedan disponer de su cuerpo incluso para ofrecer servicios sexuales es una imposición patriarcal. En el Cerrito del Carmen, una vez que llegaron al lugar de su trabajo, agentes de la Policía Municipal les negaron el acceso a las trabajadoras sexuales.

Aunque es un paso positivo, La Red Legal indica que las trabajadoras sexuales en general no cuentan con el apoyo de la PDH y que desde hace años existen denuncias de violaciones a los derechos humanos a trabajadoras sexuales que siguen sin resolución. Vender y un servicio sexual es un trabajo. Comprar y vender mujeres es explotación y trata. Después te vas dando cuenta de que es lucrativo, y te quedas allí.

Con eso sacas adelante a tus hijos. Yo comencé como menor de edad, pero ya estaba graduada. Y me quedé porque yo quería. Hay que concientizar la sociedad que independientemente de lo que yo haga, de dónde sea, cómo hable, cómo sea, si soy víctima de un asesinato, es exactamente el mismo desprecio a la vida.

Sin importar si se dedican a la prostitución. Aunque ni Lucía ni Fabi soñaban con ser trabajadoras sexuales, no tienen duda: La clandestinidad las perjudica. Lucía explica sin pensarlo. Para mí son dos cosas diferentes. Porque es dinero que no tengo. Una senegalesa, madre de 4 hijos, dice que el precio de hacer sexo oral a cinco hombres equivale a un paquete de lentejas. La renta de los burdeles sin licencia sexo telefónico, pornografía, etc. En EEUU, esta posibilidad es de por La legalización se ha hecho para el control de las mujeres, encerrarlas en los burdeles, y limpiar las calles de las fulanas y rameras, protegiendo la hipócrita moral social.

No han conseguido ni esto. Habían sido traídas de países en conflicto o reclutadas de familias rotas, alcohólicas, víctimas de abusos sexuales… En Alemania, unas Demasiados billetes para que el Estado se preocupe por las mujeres.

Una vez eliminadas las barreras éticas y legales, las mafias han llevado a mujeres embarazadas a los burdeles, creando una nueva línea de oferta. Es así que desde varios países europeos piden la legalización de pedofilia. La experiencia de Suecia, en general, ha sido un éxito. En una sociedad justa, la prostitución es incomprensible e innecesaria. Si te parece importante leer noticias como esta es porque crees en el periodismo como herramienta de control de los poderes, en su enfoque social y humano, en su firme compromiso con los derechos de todas, de todos.

Recuerda las normas de la comunidad. Datos escalofriantes Se estima que 40 millones de niñas, niños y mujeres que han sufrido pobreza, conflictos armados, guerras y desastres naturales son prostituidos en todo el mundo, sirviendo a un promedio de 25 hombres por día, sin jaqueca que valga.

Las 4 propuestas Ante esta patología social, el movimiento feminista se ha dividido en partidarias de: La legalización no cumple con sus objetivos, porque:

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Por la ley prostitutas loquo prostitutas muy jovenes extinción de dominio, el banco podría reportar los depósitos de Lucía y cualquier otro que ejerce el trabajo sexual legalmente, porque el origen del dinero viene de interacción ilegal; la remuneración por un acto sexual. Aunque es un paso positivo, La Red Legal indica que las trabajadoras sexuales en general no cuentan con el apoyo de la PDH y que desde hace años existen denuncias de violaciones a los derechos humanos a trabajadoras sexuales que siguen sin resolución. Así lo prefiere Lucía porque tienden a tratarla mejor. Cacería en la grieta del mundo. Después paré trabajando por un círculo vicioso. En EEUU, esta posibilidad es de por

Es la receta sueca para luchar contra las redes de trata y contra el proxenetismo. A Suecia le siguieron Noruega e Islandia, y hoy son ocho los países que apuestan por esta receta.

Desde que entró en vigor la ley, en julio de , hasta diciembre de en torno a un millar de hombres recibieron multas por contratar sexo. También alguna mujer fue sancionada, aunque por "exhibición obscena". Lo mejor, dice, sería un modelo mixto. En Irlanda y Francia, la ley multaba a las mujeres que buscaban clientes en las calles.

Sin embargo, ahora la prostitución allí es legal, aunque pagar por sexo no lo sea. Y el caso de estos dos países ha reanimado el complejo debate entre quienes , como las autoridades de Holanda, consideran la venta de servicios sexuales un trabajo y creen que debería legalizarse para proteger así a las mujeres, evitar la prostitución coactiva y erradicar las mafias; y quienes sostienen que la prostitución nunca es algo elegido libremente sino algo a lo que las mujeres llegan obligadas, bien por las mafias o bien empujadas por la desigualdad y la pobreza.

Y que los clientes contribuyen a esa esclavitud. Fueron liberadas meses después, pero quedó claro, como denunciaron varias ONG que en Grecia s e penaliza… a la prostituta y no al cliente. Las prostitutas, no obstante, se exponen a multas administrativas, que pueden llegar a alcanzar los En la época soviética estaba prohibida, pero, como suele suceder, era imposible demostrar que una determinada relación sexual se mantenía a cambio de dinero.

La desintegración de la Unión Soviética y la crisis económica convirtieron las grandes ciudades de Rusia en la meta de miles de bellas jóvenes en busca de una vida mejor. Muchas vendían su cuerpo para costearse los estudios, comprarse trapitos o mientras encontraban un trabajo normal. Hace unos años, las principales avenidas de la capital eran por la noche verdaderos hervideros del vicio.

Las chicas ofrecían sus servicios a los automovilistas. Esta forma de prostitución hizo aumentar la criminalidad. Así que las autoridades tomaron cartas en el asunto y decidieron erradicarla.

Aunque lo practican mujeres, sobre todo adineradas y entradas en años, con muchachos jóvenes, lo normal es que sea ellos los principales demandantes de señoritas para pasar las vacaciones o de chicos, si son gays. Aprobada en el Parlamento en , prohibió la prostitución y cerró los prostíbulos, creando notable polémica en el país. La realidad es que la prostitución en Italia se ejerce como si no estuviera prohibida. Por lo que se refiere a los clientes, un estudio del gobierno señala que unos nueve millones de italianos frecuentan prostitutas.

El resultado es que se ha multado a muy pocos clientes, pero sin embargo las prostitutas han desaparecido de las calles en algunos periodos. El gobierno de Matteo Renzi es partidario de la legalización.

Por el momento, hay un proyecto de ley elaborado por diputados de diversos grupos parlamentarios, desde la izquierda a la derecha, para reconocer una realidad antigua.

El proyecto de ley prevé que las prostitutas trabajen en lugares elegidos por los entes locales y, sobre todo, se abre la posibilidad de que paguen impuestos con el derecho a recibir una pensión. Se trata de un tema sensible en Italia, que causa siempre un fuerte debate. Son reclamos que ofrecen transporte al turista para ir a los condados de los alrededores. En la conocida como Ciudad del Pecado la prostitución es ilegal, como en el resto de Estados Unidos.

El caso de esas zonas de Nevada es una excepción en un país que mantiene activa su legislación contraria a la prostitución. Pero las ordenanzas que mandan publicar los nombres de los soldados que se impliquen en el comercio sexual y que reclaman hasta un año de prisión—como las que prohíben a los militares el adulterio— no se cumplen.

Por lo que se refiere al caso de Nevada, los condados en los que la prostitución es legal exigen que las prostitutas utilicen condón , que se sometan a una revisión semanal para velar contra enfermedades de transmisión sexual y a un test mensual sobre el sida. Los burdeles y las personas que se dedican a la actividad deben de tener licencia y estar registrados. Yaiza Santos, desde México D. Habitual u ocasionalmente explote el cuerpo de una persona u obtenga de ella un beneficio por medio del comercio sexual.

Induzca a una persona para que comercie sexualmente su cuerpo con otra o le facilite los medios para que se prostituya. Enrique Serbeto, corresponsal de este periídoco en el Benelux, expone el modelo holandés.

Se había intentado imponer también un registro oficial de meretrices, pero el parlamento rechazó la idea bajo el pretexto de que hubiera sido un instrumento de coerción personal, un atentado a la vida privada. Su ejemplo es el de Nueva Zelanda, donde el sindicato de las prostitutas ha llegado a hacerse con una importante influencia política. Aunque con excepciones, informa Eduardo S. Molano , corresponsal de este periódico en Accra.

Lleva una blusa rosada de manga larga, un pantalón negro y zapatos con cordones. También una mochilita negra. No se distingue de cualquier otra mujer que pasa caminando. Aorillamos el carro y tocamos la bocina. Risueña y platicona, Lucía sube con un saludo alegre. El zumbido de la puerta de reja es estridente. Lucía se ríe del asombro del recepcionista cuando entra al hotel acompañada de una mujer y hombre, los autores de este texto y estas fotos. Llegamos al cuarto 9 de unos 10 metros cuadrados sin ventana.

Bajo la luz blanca neón y un ventilador hay una cama individual, una mesita y un bote para la basura. Lucía saca un estuche de su mochila. Es su kit de trabajo. Trae condones, lubricante y unas tijeritas. El año pasado, cuando Lucía se negó atender a un cliente sin preservativo, el hombre se enojó y la intentó estrangular. Por eso los traje a este porque aquí ya me conocen.

Lucía se sentó en la sombra, cerca de una panadería. Le pitó una camionetilla pequeña, verde. Después de negociar el precio y las condiciones del servicio, Lucía se subió y se fueron a un hotel cerca de la Avenida Elena en la zona 1.

Allí el cliente se negó a ponerse el preservativo. Me agarró el cuello con una mano y apretó. Con la otra mano me empezó a sobar el pelo. Era gordito y tenía todo su peso encima de mí, pero pensé que era mi oportunidad. Si no, aquí me va a matar, pensé. Lo aventé y salí corriendo para el baño. La puerta solo tenía pasador. La ventanita del baño daba para un patio donde se miraba la recepción.

Durante los 20 minutos que la policía se tardó en llegar al hotel, el cliente golpeaba la puerta delgada de madera del baño mientras le gritaba que Lucía se saliera. Casi botó la puerta. Los agentes de la PNC nunca le tomaron los datos del agresor a pesar de las marcas en el cuello de Lucía. Les expliqué que soy trabajadora sexual y que él me atacó porque no se quiso poner el preservativo. Sólo se quedaron viéndose entre los dos.

No sé, como que si yo lo hubiera pedido, como si fuera mi culpa. Los agentes le pidieron que el agresor le pagara a Lucía, que si no lo iban a consignar. Le pagó a Lucía los Q75 que habían acordado antes de ir al hotel y se fue. Pasaron varias semanas hasta que Lucía se recuperó del susto.

Describir el episodio hoy no le quita la fuerza y calidez que transmite esta morena cuando cuenta sobre su vida como mujer y trabajadora sexual. Recuerda con una sonrisa cuando empezó hace casi una década en un bar que se llamaba El Dólar y la ingenuidad la primera vez que atendió a un cliente. Cómo el primer cliente le enseñó a poner un preservativo. Cómo se quitó toda la ropa sin saber que se cobraba por cada pieza y por el tipo de servicio.

Se recuerda que se acababa de graduar cuando una amiga la llevó al bar, y aunque no quería, aceptó el trabajo porque necesitaba dinero para su abuela que estaba enferma. Ahora se mantiene en una esquina en el Centro Histórico.

Siempre de forma independiente. El ataque el año pasado es el primero en su vida como trabajadora sexual y no le hizo cambiar su postura sobre su oficio. Odio que me manden. Pero en mi trabajo, no.

Es cierto, tal vez al principio yo no quería, lo hice porque mi abuela estaba enferma. No te salen trabajos, tenés necesidad, y tenés esa facilidad de conseguirlo. Incluso cuando tenía 19 años conseguí un trabajo como encargada en una empresa grande aquí en Guatemala y trabajaba en esto como un ingreso extra. Llevaba un año cuando un día mi jefe me humilló delante de todos. Por eso, pensando en el futuro, en varias ocasiones ha intentado sacar un préstamo para iniciar un negocio que la pueda mantener al momento de retirarse del trabajo sexual.

Se ponen todo raros, no saben ni qué decirme. Y no voy a cumplir nunca los requisitos que ellos piden. Un trabajo, carta laboral, estados de cuenta. Por la ley de extinción de dominio, el banco podría reportar los depósitos de Lucía y cualquier otro que ejerce el trabajo sexual legalmente, porque el origen del dinero viene de interacción ilegal; la remuneración por un acto sexual.

Le podrían decomisar todo el dinero. Pero Lucía es emprendedora. Excluida del sistema bancario, tiene otro plan para seguir trabajando por su cuenta y de forma independiente sostener su familia.

Pero yo sí quiero. Porque yo solo pienso en tres personas: Eran dos mujeres, veintañeras. Algunos medios apenas las mencionaron. Un par de fotos escalofriantes. Un par de líneas sin mayores detalles. Sin caras, sin nombres. Una mujer que se dedicaba a la prostitución fue asesinada el 1 de febrero.

Por eso, especulaba un oficial de la PNC, no se prestó mucha atención al asesinato de estas dos mujeres en los medios de comunicación. Pero no es cierto. No fue un día particularmente violento. La realidad es que los asesinatos a las trabajadoras sexuales no reciben mucha atención. Han pasado cuatro meses. Una de las asesinadas se llamaba Joselin Vasquez. Era amiga de Lucía. En algunos de los hoteles de allí del Cerrito del Carmen, allí mismo les venden drogas a los clientes.

Porque a veces los clientes te pagan también por drogarte. Joselin y Lucía se conocieron en en el Trébol, zona 11 de la capital. Joselin acababa de empezar. Contrario a Lucía, a Joselin nunca le gustó ser trabajadora sexual. Cuando no tenía ella cliente, tenía yo. Y cuando no tenía yo, tenía ella. Era una persona bien amable, molestaba mucho y nos reíamos por todo.

Creo que de la tristeza porque no le gustaba este trabajo. Nunca me dijo por qué, pero decía que no quería ejercer el trabajo sexual. Cuando se fue se recuperó bastante, dejó de tomar. Era su pareja y parece que se drogaba.

Por eso le quitaba el dinero que ella hacía.

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